El presidente del Partido Reformita Social Cristiano (PRSC), Quique Antún Batlle, afirmó ayer que la única forma de cambiar el destino de la nación es que el liderato político de la oposición se olvide de las sillas, el poder o los cargos públicos y tome la decisión de unirse por el bien del pueblo dominicano.

Antún Batlle sostuvo que la historia no perdonaría a quienes “pudiendo cambiar este país no quieran” en la actual coyuntura política-electoral histórica que vive la República Dominicana.

El líder reformista había planteado el pasado jueves la conformación de la Unión Nacional Opositora (UNO) con miras a las próximas elecciones, en una comunicación dirigida al candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, al expresidente Leonel Fernández, a los demás partidos opositores y a las fuerzas vivas de la sociedad.

Dijo que a los únicos que le convendría la división de la UNO “es a los que ostentan el poder económico y político”.

El dirigente político aseguró que la integración de una coalición opositora constituye una garantía para competir con amplias posibilidades de éxito en los niveles municipal y congresual, “y hacer propicio los cambios necesarios en la alternancia del poder político”

“Nuestro pueblo está sufriendo y necesitamos que sepan que tienen nuestro completo apoyo. Cada 10 minutos ocurre un atraco o acto violento en el país y los haitianos se adueñan poco a poco de nuestra nación, en definitiva la codicia nos ha hundido en una grave crisis”, apuntó.

El presidente del PRSC agregó que “a todos ellos les digo: no tengan miedo, porque es la voz del pueblo dominicano la que habla, la que quiere unión y crecimiento y está agotada de enfrentamientos mientras ve que nada cambia”.

Más propuestas

Quique Antún señaló que en el propósito de quienes desean mejorar el destino del pueblo dominicano “nos corresponde situar en primer plano, entre otros aspectos, compromisos como la creación de un Pacto Nacional de Seguridad en el que todas las fuerzas opositoras debemos converger y unificar criterios para acabar con la delincuencia con toda la drasticidad necesaria y poner a las fuerzas del orden en capacidad de enfrentarla, con equipos modernos y suficientes, formando y capacitando adecuadamente a sus miembros y pagándoles salarios dignos cuanto antes”.

También citó la defensa de la Soberanía Nacional, poniendo en práctica una adecuada política de control migratorio y diseñar planes efectivos para el desarrollo fronterizo como pudiese ser la construcción de un muro que “proteja a nuestro amado país de la inmigración masiva ilegal”.

Igualmente plantea que se asuma el compromiso de enfrentar los males sociales que sufre el pueblo dominicano en los servicios de salud, educación, falta de agua potable, falta de electricidad, falta de empleo, alto costo de la vida y otras carencias que asfixian a la sociedad.

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